No todas las cuidades están pobladas por individuos temerosos de Dios. Entre las poderosas urbes angelíticas, existen asentamientos o "islas" de resistencia, que rechazan el poderío autocrático de la Iglesia y de fe "ciega y estúpida" con que sus seguidores aceptan estas enseñanzas. Estos pequeños enclaves consisten de sólo una ciudad o un asentamiento en torno a una. La razón de esto es que estas ciudades están regidas por individuos poderosos y cultos, muchos saben leer y escribir y que piensan que la tecnología no es dañina, si no todo lo contrario, que existe para ayudar a la humanidad. Los lideres de estos lugares se denominan Príncipes, Diadocos o Barones; despectivamente se les llama Chatarreros (Junk Lords) debido a su amor por la tecnología.
Estos individuos poseen mentes amplias y abiertas, son filósofos que guían a sus súbditos con el poder de la razón, no la religión. Algunos son elegidos por la gente, otros heredan el cargo; algunos son tiranos o simples marionetas de grupos poderosos. Algunas ciudades son abiertamente hostiles hacia la Iglesia, mientras que otras se conforman con ser dejadas en paz. Walter von Essen, posiblemente el barón más poderoso de Europa, hace algunos años atrás hizo un pacto con Em Suset, que se mantiene hasta el día de hoy.
La Iglesia generalmente tolera estos pequeños enclaves, mientras no causen problemas dentro del territorio angelítico, además, les sirve para desterrar a los individuos problemáticos, donde causan menos daño. Estos reductos ofrecen, además, materiales que la Iglesia, sin la tecnología o el conocimiento, no pueden fabricar; entonces existe un delicado equilibrio en las relaciones de ambos bandos, sin embargo, si las ciudades libres tratan de cambiar su interacción, cofradías de Engel y ejercitos templarios pronto llegan a sus puertas, y ya que con tecnología y todo no son capaces de derrocar a las Huestes Celestiales, pasarían rápidamente a formar parte de la Iglesia.
Cada Orden lidia con los chatarreros cerca de sus inmediaciones a su manera. Los Rafaelitas, siendo la orden más gregaria, tienen un trato bastante liberal con las baronías; los Gabrielitas han sistemáticamente atacado estos reductos a través de los años, en especial a la establecida en el sector norte de su territorio, la Unión de Aristocráticos de Noricums; los Ramielitas prefieren una interacción pacífica, mientras que los Urielitas prácticamente no tienen contacto, ya que no existen pueblos alrededor del Himmel y el territorio hereje más cercano es Iberia, donde el odio hacia la Iglesia es descomunal. Obviamente en Roma Aeterna y sus alrededores no existen reductos enemigos.

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